Ambiente del país

Madagascar es un país insular situado en el océano Índico, frente a la costa sureste del continente africano, al este de Mozambique. A pesar de su cercanía actual al continente africano, Madagascar formaba parte en su origen del subcontinente indio, del cual se separó hace unos 88 millones de años. Por ello, su aislamiento ha favorecido la conservación en su territorio de multitud de especies únicas en el mundo, la mayoría de ellas endémicas de la isla. Las más notables son los lémures, el fosa, el camaleón pantera, el aye aye y seis especies endémicas de baobabs.

 

El idioma nacional es el malgache y su segundo idioma es el francés. La mayoría de sus habitantes tiene creencias tradicionales, son cristianos, o una amalgama de ambos. Madagascar pertenece al grupo de los países menos desarrollados, según las Naciones Unidas. El turismo y la agricultura son los principales motores de la economía de Madagascar. Sin embargo, los beneficios no se distribuyeron uniformemente en toda la población, produciendo tensiones sobre el creciente costo de vida y la disminución del nivel de vida entre los pobres y algunos segmentos de la clase media.

 

El cebú (o el omby, nombre malgache del cebú) ha marcado la historia y la vida del pueblo malgache, donde representa sabiduría y riqueza. Se utiliza en el campo como potente mano de obra y también como medio de transporte. Ser propietario de un cebú o aún mejor, de un rebaño de cebús, es símbolo de éxito y de estatus social de sus propietarios. En algunos grupos étnicos, un niño se convierte en un hombre sólo después de montar su primer cebú. Desde el nacimiento hasta la muerte, el cebú acompaña la vida cotidiana de la población.

 

En la siguiente leyenda se explica el origen del cebú y su nombre malgache omby.

 

Algunas regiones de Morondava llevan el nombre de Menabé, país original de los cebús. Por eso se dice que los Sakalava de Menabé tienen rebaños inmensos de cebús. Esta historia también relaciona la tradición de los malgaches a sacrificar un cebú (omby) a su Dios Omby en tiempos de miseria para que obtener ayuda y felicidad.

El cebú que salió del mar

Cuentan que, hace muchísimo tiempo, había una vez un hombre muy pobre al que llamaban Tsiomby, que vivía en el país Menabé, en la región de Morondava. Tsiomby significa “el que no tiene lugar” y se le llamaba así porque todo el mundo le odiaba. 

Cuando mendigaba o pedía entrar en algún lugar, la gente le preguntaba: – ¿Cómo te llamas? – -Tsiomby- respondía él. Y todos reían y le decían: – Vete, perro negro, ya que tu nombre te impide entrar-.

 

Como no podía encontrar nada que comer en las aldeas, Tsiomby se instaló en una playa junto al mar, donde cultivaba muchas plantas silvestres y hacía excursiones a un bosque cercano para recolectar frutas.

 

Las plantas de Tsiomby crecía, florecían y daban ricos frutos. Y los animales del mar y del bosque se sintieron tentados por ellos. 

 

Un día, durante la ausencia de Tsiomby, sus cultivos aparecieron dañados. Tsiomby, muy enojado, preparó una trampa para atrapar al causante del destrozo. Y después de esperar un tiempo capturó un monstruo marino, un animal gigantesco de color rojo púrpura con dos cuernos puntiagudos. Le dio tal miedo que, tras pensarlo mucho, decidió dejarlo solo durante dos días hasta que el hambre lo debilitara y en ese momento lo ató fuertemente con una cuerda.

 

Tsiombi lo crió, y con el paso del tiempo el animal quedó domesticado. Lo llamó Menabé (rojo brillante). Menabé resultó ser una hembra que estaba embarazada cuando fue capturada, y después de 4 meses dio a luz un macho.

 

El ganado de Tsiomby se multiplicó. Los colores eran variados. Al principio, los hombres llamaban Tsiomby a los animales, y al ver que el ganado crecía y le era muy útil a su dueño, a Tsiomby lo proclamaron rey.

 

El nuevo rey, que era muy estricto, también era muy respetado. Su poder y reputación crecieron enormemente, por lo que empezaron a tratarlo como a un Dios. Entonces transformaron su nombre Tsiombi en Omby (Dios). A los animales también comenzaron a llamarlos omby (cebú). En caso de enfermedad todos acudían a Omby, ya fuera para pedirle medicinas naturales o para que les recitara algunas palabras mágicas que les hiciera sanar. 

 

Aún hoy, a quienes proporcionan remedios y medicinas en Madagascar se les conoce como ombiasa (Ombi= Dios; àsa= obras; ombiasa = quien practica las obras de Dios, o, simplemente, sanador). 

Compresión de la realidad (por nivel)

¿Qué importancia tiene el cebú para el pueblo malgache? ¿A qué puede deberse que le hayan puesto al cebú el mismo nombre que a Dios?

 

¿Por qué crees que los malgaches necesitan darle un sentido a la aparición del cebú en su tierra, y lo hacen mediante una leyenda?

 

Entre ciertas etnias de Madagascar, el prestigio de las familias se mide por el tamaño de los rebaños, por lo que los animales rara vez son sacrificados. ¿Cuáles crees que son las características de estos pueblos malgaches?

Ficha de proyectos

Madagascar es de los países máspobres del mundo. Allí, los Hermanos del Sagrado Corazón a los jóvenes malgaches con varios colegios distribuidos por todo el país.

Desde el año 2004, la Fundación Corazonistas colabora con la educación de los alumnos de los colegios de los Hermanos del Sagrado Corazón en Madagascar mejorando los colegios, becando a alumnos desfavorecidos y creando aulas de informática.

Los proyectos con los que la Fundación Corazonistas ha colaborado y trabajado junto a los Hermanos del Sagrado Corazón en Madagascar son los siguientes:

  • Ampliación del colegio de Ankiranomena (2020)
  • Creación y dotación de aula de informática en el colegio de Morondava (2019)
  • Creación y dotación de aulas de informática en colegios de Fianarantsoa y Ambatolampy (2019)
  • Dotación de ordenadores en ESSCA (2012)
  • Arreglo de vehículo para necessidades educativas (2004)
  • Rehabilitación colegio Saint Paul de Morondava (de 2008 a 2013)
  • Becas de alumnos malgaches (de 2007 a 2018)
  • Abastecimiento de agua potable a colegio de Ambatolampy (2005)
  • Autosostenibilidad de la escuela de Tsaramandros (2004)
  • Creación de una residencia para profesores en el colegio de Ambatolampy (2010)